OPINIÓN - Transporte público más responsable y humano.
28 abr 2017
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El principal protagonista del servicio de transporte público, es el usuario, sin él, no existiría el mismo. Los derechos humanos y el no atropello contra los viajeros, se debe tener presente siempre.
Cuando en el 2010, se introdujo el Metro Bus, una nueva forma de transporte colectivo, bajo el gobierno del ex mandatario Ricardo Martinelli, muchos panameños gozaron de satisfacción, debido a que el suplicio de salir a la calle para tomar un “diablo rojo”, había terminado.
No obstante, la empresa Mi Bus, encargada de dirigir aquel servicio, ha tenido muchos conflictos desde su inicio de operación en el país, no sólo dentro de la empresa, sino con los usuarios, quienes constantemente se quejan del mal servicio y la falta de competencia que tienen los mismos. Incluyendo la mayoría de los buses en mal estado por la falta de mantenimiento, por parte de la empresa.
Panamá alega querer ser un país de primer mundo, pero falta mucho para que aquello suceda. El simple hecho de tener un sistema de transporte deficiente, que en comparación a otros países latinoamericanos, está muy lejos de acabar.
La cúspide de toda sociedad debe ser la educación; ya que una población ignorante, crea más ignorantes como loros parlanchines, que repiten todo sin la capacidad de análisis que conlleva una situación determinada.
Basado en lo anterior, es decepcionante cómo la empresa Mi Bus, ha querido tratar a su manera a los usuarios panameños, brindando un servicio decadente y deshumanizado, que inicia por los conductores: los mismos choferes de los diablos rojos, irrespetuosos y como se diría en buen panameño, “juega vivo”.
Cabe destacar que a raíz de este enigma, se pone en el tapete el tema de los extranjeros en el país, y su inocente o no, amabilidad, que por el contrario de los panameños, tenemos fama de ser descorteses en la atención al cliente.
Es inaudito que un usuario promedio deba esperar casi una hora o más, para abordar un autobús hacia su destino, o que existan tantos daños colaterales, humanos, por el manejo desordenado.
A once meses de que la flota pasase a segundas manos (First Transit), el servicio sigue siendo el mismo de hace seis años. Se necesita mano dura en la organización y distribución de las rutas, para reducir el tiempo de espera en horas de gran tráfico. Mayor capacitación a los conductores en las relaciones humanas, para que recuerden que transportan vidas irremplazables, y no objetos; la cooperación de los demás conductores civiles, para un tránsito en armonía y responsable.
Paralelo a esto, una nueva modalidad salió a relucir: los llamados buses piratas, quienes sirven de auxilio a miles de personas diariamente, y que ha golpeado fuerte al sistema de metro buses. Estos piratas no se alejan de la realidad, ya que su principal característica es el manejo irresponsable, y han obligado, lamentablemente al consumo del mismo.
Experimentamos un deja vú, tal cual como inició esta aventura: doscientos tres nuevos autobuses se esperan a mediados de octubre y noviembre de este mismo año. Ponemos fe de que aquella compra no sirva de chivo expiatorio para otro acto de corrupción. Pero la gran interrogante es si serán capaces de suplir, de manera permanente, las necesidades del pueblo panameño.
Reportaje realizado para el periodico Semanario La Universiad, de la Universidad de Panamá.







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