¿Qué quiero ser de grande? MI HISTORIA.
10 feb 2017
5 min de lectura

¡Ay la universidad! Aquel lugar en donde aprendemos tantas cosas y a la vez nada.
Lugar donde jugamos por primera vez el papel de adultos, y nos sentimos dueños del mundo... hasta que toca la realidad: te gusta o no te gusta tu carrera.
La decisión más importante de tu adolescencia es: ¿Qué quiero ser de grande?
Al menos para mi, fue una decisión que marcó un antes y un después en mi vida adulta.
Cuando alcancé la mayoría de edad y supe que había llegado el momento de decidir qué haría con el resto de mi vida, no lo pensé mucho y tome lo que me parecía el camino más fácil en cuanto a dinero en mi país: una licenciatura marítima.
Y así fue como dí a parar a la Universidad Tecnológica de Panamá. Una de las universidades, que para ser pública, es de las más prestigiosas del país, en cuanto a educación superior se refiere. Para lograr ingresar debía sacarme un alto puntaje, y pues, lo hice... pero antes tengo que rebobinar el cassette unos meses antes...
En todo este proceso, había algo en mí que no se quedaba quieto, era como una sensación de inconformidad, de querer algo más, ¡Pero no! Yo estaba haciendo lo correcto, osea, ¿Qué iba hacer con mi vida? Sólo tenía 18 años, no era que se iba a acabar el mundo.
Pero yo sentía la necesidad de no defraudar a mis padres, quería que ellos se sintieran orgullosos de que iba a ir a una buena universidad, y que sería una gran profesional, pero sobre todo: tendría mucho dinero.
Si no eres de Panamá te preguntarás: ¿Porqué estoy tan segura de que tendría dinero? Pues, porque una de las grandes fuentes de ingreso del país, es la actividad marítima. Tenemos una de las obras de ingeniería más grandes e imponentes del mundo: El Canal de Panamá. Y he allí donde radica el asunto económico. Una carrera marítima en mi país, es sinónimo de dinero seguro. Además, ¡Mis padres estarian orgullosos!
Volviendo al tema. Esa sensación de insatisfacción no se iba, hasta que el momento de realizar la prueba académica para ingresar a la universidad, se acercaba.
Tres días antes, mi cabeza explotó. Senté a mis padres, dispuesta a tener una charla seria con ellos y con lágrimas en los ojos, debido al pánico, les expresé: NO QUIERO IR A ESA UNIVERSIDAD. ¡Wow! ¡Me rebelé! ¡Dije lo que sentía! ¿Pero qué quería entonces?
Decidí por una carrera en una universidad privada: Psicología orientada a la discapacidad, quién sabe y en un futuro, una especialización en Psicología forense y judicial. La idea era estudiar algo que pusiera mi mente a leer mucho y pensar. No quería números y física en mi vida. A todo ello, mis padres me dicen: Bueno, pero por lo menos presenta el examen ya que pagamos por él.
Como mi mente estaba despreocupada, y sabía que al fin y al cabo no iría a la UTP, lo presenté. ¿Y adivinen? APROBÉ EL EXÁMEN SIN QUERER.
Cuando esto sucedió algo en mí se movió, y me escandalicé. Me dije que no era tan ¨Bruta¨ como para no comprender la física y la matemática. Así que también para ahorrarles dinero a mis padres, tomé la decisión de que me quedaría en la UTP.
Pasaron dos largos años como universitaria, y todo fue excelente el primer año, pero el segundo fue donde se complicó todo. Mi personalidad empezó a forjarse aún más, mis intereses afloraron y mis ideales también: Esto no es lo que quería para mi vida. Lo supe desde el principio, pero decidí ignorar todo aquello y seguir en algo que no me hacía feliz, sólo para hacer sentir feliz a los demás. Y eso no estaba correcto.

Cuando estudiaba en la Universidad Tecnológica de Panamá. 2012.
A finales del 2013, cuando cursaba mi segundo año de la licenciatura en Operaciones marítimas y portuarias. Tomé la decisión de que quería estudiar Periodismo. Al final me di cuenta que amo la justicia, comunicar, debatir, ser empática con los demás, y sobre todo me interesa que sucede en el mundo, y si mi voz podía ayudar a más personas, entonces... ESO ES LO QUE QUERÍA PARA MI VIDA.
La otra parte de la historia, es que el Periodismo, lastimosamente, es una de las profesiones más mal pagadas a nivel mundial, y que la única manera de tener mucho dinero en este ámbito, era ser muy famosa. Pero un paso a la vez.
Hice todo el papeleo para entrar a la Universidad de Panamá, aplique para la carrera, logre tener el puntaje y entré. ¡ESTABA DENTRO! Por primera vez en mi corta vida de adulta, sentí que el mundo era mío y que cumpliría un anhelo que me carcomía desde los últimos dos años: el saber qué sería de mi vida profesional.
Ah, pero lo que no les conté, es que mis padres no tenían ni idea de lo que estaba haciendo... hasta que entré al primer semestre de Periodismo. Mi mente aún sentía que los iba a defraudar, y no me explicaba el porqué, nunca escuche de la boca de mis padres decir tal cosa, sólo lo suponía.
Mi padre no tomó la noticia muy bien. Sintió que todo su dinero invertido en los dos últimos años se fueron a la borda. ¡Y lo entiendo! ¡Yo también me molestaría! Así que decidí estudiar ambas carreras a la vez. En la UP de día y en la UTP de noche.
El 2014 fue un año muy estresante. Estar en dos carreras totalmente distintas al mismo tiempo, era cosa de locos. Casi diez materias al mismo tiempo, era cosa de locos. No quiero decir que no se puede, porque si que es posible, sólo que... no le dedicaba el tiempo suficiente al Periodismo.
Ese mismo año, a través de un profesor que dictaba la cátedra de Comunicación Integral, tuve mi primera publicación es un diario local. ¡Me sentía poderosa e indestructible! Saborear esa victoria, fue el detonante para tomar mi segunda decisión más importante: el siguiente año, abandonaría la carrera marítima definitivamente, y me dedicaría tiempo completo al Periodismo.
VER MI PRIMER ARTICULO: http://laestrella.com.pa/opinion/columnistas/booktube-panama-fenomeno-crecimiento/23822429
Era de esperarse otro rostro de decepción o lo que sea que fuera por parte de mi padre, que era la fuente de mi ingreso económico, pero de todas formas lo hice, y por segunda vez, sentí que el mundo era mío.
Si estás a punto de iniciar tu viaje universitario, espero que hayas comprendido la moraleja de mi historia: Siempre haz lo que dicte tu corazón, y jamás, pero JAMÁS, trates de complacer a nadie.
Al final del camino, me di cuenta que sin importar qué, los padres siempre nos apoyarán, porque eso son: padres. Nos aman con locura, y siempre querrán vernos felices sin importar qué.
Y por si te preguntas: mi papá al fin aceptó que esto es lo que me hace feliz, y ver a su hija logrando objetivos, lo ha hecho un padre orgulloso, inclusive lee mis artículos de tarea.
Cuando empecé en Periodismo, no veía la hora de graduarme, y ya por fin estoy en mi último año universitario. ¡Por fin se acabaron estos largos años de universidad! Y lo mejor es que amo lo que hago, y no importa qué tanto me paguen... o no, lo que de verdad importa es que todo lo que realices lo hagas con amor y mucha pasión; porque donde hay esfuerzo y empeño, siempre será recompensado.
Este largo camino de experiencias, me dejó muchas personas con personalidades y corazones muy hermosos, que siempre atesoraré en mi corazón. Aprendí a ser fuerte, a tomar decisiones que pueden cambiarte para siempre, valorar personas, y sobre todo: a conocerme.

Compañeros de la Universidad Tecnológica de Panamá. 2012.

Compañeros de Periodismo. Universidad de Panamá. 2014.
No tengas miedo a elegir tu futuro, porque al fin y al cabo ES TUYO Y DE NADIE MÁS.







Comentarios